Aprender a Pensar

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David Antonio Yañez Baptista

UCM Madrid

Ni realismo ni idealismo:Ortega

escrito el 17 de Octubre de 2010 por en General

Don José Ortega y Gasset es la figura más relevante de la filosofía española y el último escalón en la historia entera de la filosofía. Su magisterio e influencia posibilitó la aparición de un grupo de pensadores agrupados bajo el rótulo de la escuela de Madrid integrada por Julián Marías, Xavier Zubiri, María Zambrano, Manuel García Morente, José Gaos, Laín Entralgo, Díez del Corral, Jose Antonio Maravall o Ferrater Mora.

La circunstancia filosófica en la que Ortega aparece se define por una nueva sensibilidad vital, alejada del racionalismo y más cercana a los irracionalismos, al vitalismo, a la historia. La preocupación  fundamental de esta nueva espontaneidad es la vida humana. De este modo dominan la escena filosófica la lectura de Nietzsche, el vitalismo intuicionista de Bergson,el existencialismo de Sartre, el personalismo o la obra de Heidegger, cuyo pensamiento considera Ortega como el más afín a él y, por tanto, el más avanzado en lo que a la vida humana se refiere.

Ortega se encuentra con una enorme tradicíón filosófica racionalista y una reaccíón vitalista que surge a finales del siglo XIX. El racionalismo ha adoptado dos tendencias a lo largo de la historia que llamamos realismo e idealismo. El realismo nace con Parménides e impera en la antigüedad y el  medievo. La actitud realista es la que el hombre adopta en su vida de forma natural: se considera una cosa entre otras muchas, las cuales puede conocer. El realismo afirma la inteligibilidad del mundo, es decir, el carácter cognoscible de todo cuanto nos rodea. El hombre primitivo, asociado a esta actitud, nace al mundo y como un niño toca y coge todo lo que ve, trata de aprehender su consistencia, la esencia de cada cosa. Como dice Ortega, el hombre antiguo es Adán en el paraíso, se encuentra perdido en una naturaleza paradisíaca. Pero luego se descubre a sí mismo, desnudo, y se cubre como consecuencia de su vergüenza. La duda lo arroja del paraíso y se queda sólo con su intimidad. Pero esta ya no es la misma actitud antigua, de desnudez, sino de intimidad, de conciencia de uno mismo.Desde la espontaneidad realista el yo no se concibe; como muncho aparece en los escritos de Platón un nosotros referido a la colectividad, al los integantes de la polis de Atenas o la Academia de Platón. El peor castigo que podía recibir un griego era el ostracismo, esto es, la condena a estar en soledad, el destierro solitario. Hasta para hacer sus necesidades

estos hombres acudían a unas letrinas que eran públicas. Hasta qué punto este pueblo mediterráneo no conocía la reflexividad, la conciencia, que aquel que no participaba en la vida pública era llamado idiota, idiotes. Pero con el nacimiento de la modernidad surge una nueva sensubilidad vital, una nueva actitud filosófica. Las doctrinas aristotélicas, cúspide de la metafísica realista, desarrolladas en toda su magmificiencia por Santo Tomás, se derrumban al amanecer la modernidad. La cosmología de Aristóteles resulta falsa como consecuencia de los descubrimientos de Copérnico, Girdano Bruno o Galileo; los hallazgos de Cristóbal Colón y las aventuras de Magallanes y otros intrépidos navegantes desmontan la concepcíón del mundo, obligan a rehacer los mapas; y los movimientos reformistas de Lutero y Calvino y las cruentas gueras religiosas de los siglos XVI y XVII desconponen la verdad, que ya no es común para todos los hombres debido a las distintas confesiones. Comienza entonces una nueva época que busca seguridad y certeza, que teme errar. El hombre moderno no quiere asentase sobre supuestos quebradizos como los aristotélicos. La duda corroe todo a su paso en busca de lo indubitable, busca encontrar una realidad de la que no quepa dudar. Al hombre moderno no le importa tanto saber sino saber si se sabe. Si el realismo da predominio a la ontología, la actitud moderna provca que toda teoría filosófica despegue con una teoría del conocimiento o epistemología. Al igual que Parménides estrenó el realismo, Descartes es el padre de esta nueva y extrañísima forma de proceder que llamamos idealismo.


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Origen de la filosofía

escrito el 17 de Octubre de 2010 por en General

La filosofía nace en Occidente, concretamente en la antigua Grecia, en las costas de Jonia, en el siglo VII a.C. Allí el hombre estrena la razón y abandona el pensamiento mítico; es lo que Zubiri concibe como “el paso del mito al logos”. Para el hombre mítico, primitivo, homérico, las cosas son entendidas como poderes, frente a los que el ser humano se encuentra sometido. Esta clase de hombre recurre a los mitos para explicar el mundo que le rodea. Pero en torno al siglo X a.C. el hombre antiguo recurre a la razón: descubre las cosas no como poderes naturales sino como cosas propiamente dichas, dotadas de propiedades, definidas por la oposición de contrarios, cuyo conocimiento proporciona al hombre la capacidad de servirse de lo que le rodea. Estas propiedades inherentes a las cosas las confieren un comportamiento previsible, haciéndolas útiles para el ser humano. Esta es la noción que posibilita el progreso tecnológico.

Pero para comprender el transcurso de la filosofía en Grecia es preciso bosquejar una serie de supuestos que impregnan el mundo griego. El primero de ellos es la creencia de que el mundo existió desde siempre. Para el griego el mundo ha estado ahí desde siempre y no cabe pensar en la idea de creación de la nada. Dice Ortega que los griegos padecían “horror vacui”; no entendían la nada,el vacío. La noción de “creatio ex nihilo” es propia del cristianismo.

Y ese mundo para los griegos es entendido como naturaleza, phisys, la cual brota de una causa primera, de un primer principio generador o “arjé”. Este mundo está ordenado, jerarquizado, y resulta inteligible, accesible a la razón: es lo que llamaron cosmos.Y en base a este supuesto los antiguos pretenden comprender la realidad, descubrir las causas o pricipios de las cosas, aquello en lo que en último término consisten. El arjé se nos presenta al entendimiento como logos. El principio generador es inteligible. Logos significa palabra, razón: es la la razón de las cosas. La labor del hombre griego es dar razón de las cosas. En ese mundo que es entendido como naturaleza encontramos el devenir, el cambio o movimiento, el cual se produce por los contrarios, por la polaridad, la tensión de opuestos.Y ese orden jerarquizado del ser cósmico se plasma también entre los hombres en la ciudad-estado o polis. La polis griega tiene que estar jerarquizada y ser autosuficiente, autárquica, independiente.


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El realismo de las ideas platónicas

escrito el 8 de Octubre de 2010 por en General

Con frecuencia he oído de boca de maestros de escuela  la afirmación de que Platón es idealista, y eso mismo dicen luego sus alumnos; de manera que me decidí a preguntar a todos mis conocidos el porqué de esta tesis.Primero pregunté a una buena amiga mía: ¿Por qué Platón es idealista? “Por lo del mundo de las ideas, claro”. Esta respuesta no me resultó en ninguna medida satistactoria,  más bien delataba su ignorancia a cerca  de  filosofía.Así que seguí preguntando a mis amigos cual Sócrates en la plaza , pero la respuesta siempre era la misma: “Pues porque Platón hablaba de las ideas”. Lo reprochable es, ante todo, el uso indebido del llamado argumento de recurso a la autoridad: “Si el profesor dice que Platón es idealista.. ¿Será por algo, no?” Es preciso recordar que la verdad es la autoridad; la autoridad no es la verdad. Rigor y espíritu crítico son imprescindibles en la labor filosófica.

Yo he tenido la suerte de tener unos maestros  con el rigor por bagaje y la discursión de cualquier postura filosófica a fin de pulir mis conocimientos, pero en cualquier otro lugar la falta de excelencia ha minado mis expectativas.

Es menester resolver esta cuestíón que sin duda oscurece y falsea la más modesta compresión filosófica y yo voy a intentar bosquejar una pequeña argumentación en contra del idealismo platónico. Por el contrario, me dispongo a sostener el realismo de las ideas platónicas.

El idealismo aparece en la Edad Moderna, fruto de la desconfianza, del miedo a errar que había sido causado por el fracaso del aristotelismo.El hombre medieval es el hombre del realismo aristotélico-escolástico, esto es, tomista. El hombre se ha asentado sobre un sistema de creencias de arraigo aristotélico y cristiano, pero tres sucesos desmoronan todos los supuestos.Primeramente, los descubrimientos del cielo( Galileo, Bruno,…) y de la tierra ( Magallanes, Colón, Vasco da Gama,…) desmienten el sistema geocéntrico y la estructura plana de la Tierra.Segundo, las reformas de Lutero y Calvino y las consecuentes cruentas guerras de religión despedazan la verdad, que ya no es una sino múltiple. Muchos otros supuestos resultan desprovistos de verdad, como tratados de fisiología y cosmología de Aristóteles.Entonces el hombre abandona su actitud habitual: el realismo.

El racionalismo, desde Parménides hasta Santo Tomás, había sido de orientación realista, la cual consistía en una actitud sumamente natural: considerar todo lo que nos encontramos en el mundo como real.Para el realista las cosas existen con independencia de mí; ante mí se presenta un mundo en el cual yo encuentro muchas cosas y todas ellas son res, cosa, substancia. El filósofo realista en un bebé que sale al encuentro con el mundo, y este mundo resulta inteligible, esto es cognoscible, accesible  a la razón humana. Peo con la crisis moderna, el hombre se vuelve desconfiado, receloso; más que saber – como decía Ortega – a este nuevo hombre le importa saber si se sabe. Ese mundo inteligible de los griegos y medievales ya no existe con seguridad. Si muchos de los postulados aristotélicos y otras creencias  se derrumbaron con el alumbramiento de la modernidad, hay que andarse con cuidado a la hora de decidir qué es real, qué es verdadero. Nace una filosofía racionalista, pero en ello no hay novedad alguna: nace una filosofía racionalista e idealista, desde Descartes hasta Hegel; surge una nueva espontaneidad  que empapa toda la filosofía.

De esta manera es imposible hablar de idealismo platónico cuando el idealismo es posterior al realismo, posterior a Santo Tomás, que desarrolla de forma monumental la metafísica aristotélica. Si el idealismo aparece ante la caída del realismo aristotélico y su actitud  inocente, abierta al mundo…  ¿ Cómo puede ser Platón, anterior a Aristóteles, maestro suyo, idealista? Platón nunca se pregunta si acaso es posible la verdad,Platón no parte de la desconfianza , del horror al error.Para Platón , además, las ideas existen, son esencias existentes, entes metafísicos que contienen el verdadero ser de las cosas.Para Kant, idealista, las ideas son unidades lógicas, unidades sintéticas del pensamiento; para Platón existen y consisten.

La tesis del idealismo platónico procede  de la interpretación del platonismo de la escuela de Marburgo, concretamente de Herman Cohen.


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Nuestra vida como órgano de dar razón

escrito el 8 de Octubre de 2010 por en General

El realismo subraya la porción de cosas que hay en mi vida. El idealismo atiende al yo, que también está en mi vida. Con la filosofía de Heidegger, Ortega y la Escuela de Madrid, comenzó la tercera navegación de la filosofía, que no se basa en los componentes de su edificio, sino en los cimientos del mismo. Mi vida, la de cada cual, es la realidad radical. En ella, me encuentro con las cosas, con Dios, y conmigo mismo: mi cuerpo y mi psique. Nada entiendo sino es en mi vida, en la cual encontramos todas las demás realidades, y lo que muy importante, otras vidas humanas. Nuestra vida se ajusta a una circunstancia , que nos es grata o dificulta nuestros proyectos.Estamos dotados de una corporeidad que nos hace presentes en el mundo, vivimos en una época determinada y en un lugar concreto. Y en esa circunstancia nos desenvolvemos, vivimos, nos proyectamos hacia el futuro; porque la vida es,fundamentalmente, proyecto, vocación. Decía Ortega que la vida es misión.

Pero muchas veces no está clara la vocación. El hombre desconoce su papel en el mundo.Puede que la circunstancia lo oprima demasiado. Así también existen etapas de nuestra vida en la que nos sentimos intensa y perdidamente naúfragos: jóvenes que buscan quiénes son  y ancianos que sienten que no han vivido de verdad.

Ortega nos enseña que la vida es elección en todo momento. Para entender las parcelas de la realidad éstas han de estar referidas a nuestra vida, y desde ella las dotamos de sentido. En todo momento  decidimos   lo que vamos a  ser , somos futurizos. Y como la vida es temporalidad, las elecciones requieren rapidez. La vida es prisa, Si no fuéramos temporales tendríamos tiempo de sobra para rectificar, pero nuestra mortalidad  dota la vida humana de un angustioso dramatismo.

Somos un nada luchando por ser, somos naúfragos, y hay momentos en los que sentimos esto mucho más intensamente.Por ello buscamos el ser de las cosas, no por curiosidad natural como creía Aristóteles. El hombre necesita el ser de las cosas como bote salvavidas en un naufragio. Saber lo que son las cosas nos da seguridad. Saber es saber a qué atenerse. El hombre quiere develar el ser de las cosas , su verdad, alétheia, y entonces siente seguridad en su vida, donde arraiga todo lo demás. Entonces el ser de una cosa, como dice Ortega , no es sino su razón vital.

Vivir es no tener más remedio que razonar ante la inexorable circunstancia.


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LA TEORÍA DE GAIA

escrito el 2 de Septiembre de 2009 por en General

Introducción:

El científico James Lovelock, en 1972, formuló una teoría revolucionaria que unificó la teoría de la evolución y la geología, hablando del planeta azul como un organismo autorregulador cuya finalidad es albergar vida. Lo que en un principio parecía ser una simple hipótesis se convirtió en una teoría, que, a pesar de ser la gran desconocida, es actualmente aceptada por la comunidad científica como Ciencias del Sistema Tierra, aunque niega que la finalidad de la autorregulación de nuestro planeta sea la vida.

Al igual que la alquimia evolucionó hacia la química o el geocentrismo dio paso al heliocentrismo es hora de abandonar nuestras antiguas creencias a favor de una nueva mentalidad científica, Gaia.

LA TEORÍA:

La teoría de Gaia se refiere a la Tierra como un organismo autorregulador compuesto por los océanos, las rocas de la superficie, la atmósfera y los seres vivos, formando un sistema que evoluciona conjuntamente, y cuyo objetivo es la regulación de las condiciones de la superficie en función de su habitabilidad, en función de la vida. Este postulado, que ha realizado predicciones correctas y se basa en observaciones y modelos teóricos, procede de la inicial hipótesis de Gaia. Ésta era contraria a la tesis común que afirmaba que la vida se adapta a las condiciones del planeta existentes y que la vida y el planeta evolucionan de forma separada. Una vez matizada, la hipótesis dio lugar a la teoría de Gaia; y la tesis convencional se convirtió en lo que hoy conocemos como la ciencia del sistema Tierra. Se trata de una disciplina dedicada ala estudio de la Tierra por parte de aquellos científicos que opinan que los fenómenos de nuestro planeta no pueden ser explicados por la geología tradicional. La conclusión de que la Tierra es una entidad dinámica en la que lo vivo y lo inerte está relacionado y que posee una autorregulación climática y química constituyó la base de la Declaración de Ámsterdam en 2001.La ciencia del sistema Tierra se diferencia de la Teoría de Lovelock en el presupuesto de un objetivo, mantener el planeta habitable.

Fuentes:

Esta información ha sido extraída en su totalidad del libro La venganza de Gaia, de James Lovelock, científico, ecologista verdadero, antiguo miembro de la Royal Society y uno del los intelectuales más importantes de nuestro tiempo.


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¡Hola, mundo!

escrito el 30 de Agosto de 2009 por en General

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